Lo más importante de este tiempo de silencio ha sido la llegada de Víctor, confirmando que hay un baby-boom a mi alrededor. Por suerte. Porque hay que aprovechar de las nuevas etapas que vamos encetando en esta vida, ¿no? Y esta etapa que se inicia es la leche. Es el meollo del asunto. Muchas felicidades a los papis que ahora deben disfrutar después de unos meses complicados. Lo harán de lujo porque son de lujo. Los dos (y ahora los tres).
...porque echando la vista atrás, en una tarde de esas de chiringuito y de conversación fácil con una cervecita en la mano nos daremos cuenta de todo lo que hemos recorrido, de las cosas que ya no viviremos y de que nuestras huellas ya están marcadas de lejos. De que la preocupación por el acné o por aquella asignatura que se resistía tienen cerca de dos décadas de vida y ahora hay nuevos conceptos de que preocuparse. Hipoteca, sueldo, facturas (y para algunos pañales). Que ya tenemos 30ypico, sí pero que, si levantamos la cabeza y miramos hacia delante, el camino que tenemos por delante es fantástico. Y lo mejor de todo: lo haremos juntos.
Quizás por la sensación de buen rollo os dejo una canción que me cuadra con este mes...
